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Los 10 errores más comunes de los nuevos directivos, y cómo evitarlos

Soluciones prácticas para un liderazgo exitoso

Los 10 errores más comunes de los nuevos directivos, y cómo evitarlos

Da igual si tienes que dirigir tu primer proyecto, un equipo pequeño o toda una empresa: dar el salto a un puesto de liderazgo es una etapa emocionante, pero también llena de retos. Además de todos los retos que conlleva cualquier puesto directivo, los nuevos líderes deben, ante todo, desarrollar su propio estilo de liderazgo y aprender a relacionarse con su equipo. En este proceso, sobre todo durante los primeros años, pueden cometer errores que no solo afecten a su propio rendimiento, sino también al de su equipo. Por suerte, hay herramientas y estrategias que pueden ayudarte a evitar estos escollos y a tener éxito desde el principio. Te presentamos los 10 errores más comunes y te mostramos cómo superarlos.

1. Falta de una visión clara

Sin una visión clara, los equipos no saben hacia dónde deben dirigirse ni qué se espera exactamente de ellos. Sin embargo, marcar ese rumbo y, al mismo tiempo, alinearlo con la estrategia de la empresa es tarea de todo directivo. Para ofrecer a los empleados expectativas y objetivos claros, pueden resultar útiles herramientas como el Balanced Scorecard. Esto ayuda a los nuevos directivos a presentar su estrategia, vincularla con indicadores de rendimiento y, así, comunicar una visión clara. Especialmente en un entorno ágil, un método como el OKR también puede ayudar a alcanzar los objetivos y motivar a los empleados para que se impliquen al máximo.

2. Microgestionar y no delegar

Como nuevo directivo, primero tienes que demostrar lo que vales, por eso muchos directivos noveles tienen miedo a cometer errores y no confían del todo en sus empleados. Esto, a su vez, hace que, por un lado, les cueste delegar tareas y prefieran hacerlo todo ellos mismos. Por otro lado, esto lleva a muchos jóvenes directivos a caer en la microgestión y a controlar demasiado a su equipo. Una combinación que desmotiva a muchos empleados y que, al mismo tiempo, supone una gran carga adicional para el directivo.
Para poder soltar un poco las riendas sin tener la sensación de estar cediendo todo el control, te recomendamos que utilices un sistema de gestión de tareas. Los tableros Kanban, por ejemplo, te ayudan a distribuir las tareas y, al mismo tiempo, a supervisar el progreso en todo momento sin caer en la microgestión. Esto alivia la carga tanto del responsable como del equipo.

3. Demasiadas promesas y muy pocos resultados

Justo cuando te pones al mando de un nuevo puesto de dirección, estás muy motivado y quieres llegar muy alto junto con el equipo. Por eso, puede pasar rápidamente que prometas más de lo que al final puedes cumplir. Por desgracia, así puedes perder rápidamente la confianza del equipo, lo que a su vez puede dificultar el trabajo en equipo o provocar una elevada rotación de personal. Sobre todo cuando se contrata a nuevos empleados y estos se dan cuenta de que no se cumplen las promesas, lo cual, dada la situación actual del mercado laboral, puede acarrear grandes dificultades.
Por eso es importante dar un paso atrás, ser sincero contigo mismo y comunicarte de forma realista y transparente. Promete solo aquello que estés seguro de poder cumplir. Así le demostrarás a tu equipo que puede confiar en ti.

4. Falta de capacidad para tomar decisiones y comunicación inconsistente

Justo cuando ocupas tu primer puesto de dirección, es normal que te sientas inseguro a la hora de tomar decisiones si no tienes la experiencia necesaria. Pero eso no debería llevar a que te eches atrás en decisiones que ya has tomado o a que ni siquiera te atrevas a tomarlas. Aunque es comprensible que incluso los directivos se sientan inseguros, si actúas así, tu equipo no podrá aprender a confiar en ti.
La forma de comunicarse también puede ser inconsistente. Si aún no has encontrado tu estilo de liderazgo preferido, los nuevos líderes suelen oscilar entre distintos estilos de liderazgo, lo que genera incertidumbre en tu equipo. Por eso te recomendamos que seas siempre auténtico, que admitas tus errores y que hables abiertamente con tu nuevo equipo. Además, las actualizaciones periódicas ayudan a que tu equipo esté siempre al día.
Tomar decisiones claras resulta más fácil, incluso como nuevo directivo, si puedes basarte en datos, informes, análisis y previsiones. Una solución de inteligencia empresarial o un sistema de información de gestión pueden proporcionarte esos datos y ayudarte así a tomar decisiones bien fundamentadas. Además, las funciones de comunicación integradas te ayudan a comunicar las decisiones tomadas y a ponerlas en práctica de inmediato.

5. No aprender de los comentarios y los errores

Una comunicación abierta también ayuda a un líder a seguir creciendo personalmente y a mejorar el trabajo en equipo de forma continua. Sobre todo si eres un líder nuevo, dependes de los comentarios de tu equipo y debes estar abierto a las sugerencias. Además, con mucha empatía puedes aprender a entender las necesidades y preocupaciones de tu equipo y a atenderlas. Así es como puedes seguir creciendo constantemente. También ayuda ver los errores más bien como experiencias importantes de las que puedes aprender, ya que, a la larga, los errores son inevitables. Lo importante, sin embargo, es que no se repita un error una vez que se ha cometido.
En la gestión de proyectos, esto te puede ayudar, por ejemplo, Lecciones aprendidas y un sistema de gestión de riesgos. Ambos ayudan a aprender de los errores del pasado y a detectar a tiempo las dificultades futuras.

6. Falta de reconocimiento y aprecio

Para motivar a los empleados, es importante mostrarles reconocimiento y aprecio. Sin embargo, en el ajetreado día a día de un directivo, esto puede pasarse por alto fácilmente, y no todos los jóvenes directivos están acostumbrados a elogiar a los demás. Pero, sobre todo cuando tu equipo o algunos de sus miembros han tenido un rendimiento especialmente bueno, la falta de reconocimiento puede generar frustración.
De hecho, el análisis de datos también puede ser de gran ayuda en este aspecto, ya que permite hacer un seguimiento de los indicadores de rendimiento y, así, poner de manifiesto los logros. Con cifras de ventas claras de tu sistema CRM, un alto grado de cumplimiento de objetivos en el cuadro de mando integral o en los OKR, o hitos de un proyecto alcanzados a tiempo, tienes a tu disposición datos claros que te permiten reconocer y valorar fácilmente el rendimiento de tu equipo.

7. Sobrecargar al equipo

Como jefe, también eres responsable de que tu equipo esté bien. Sin embargo, si es la primera vez que asumes esta función, puede pasar que, por falta de experiencia, acabes sobrecargándolos. Por un lado, esto puede deberse a que aún no conoces los límites de resistencia ni el ritmo de trabajo de los miembros del equipo, y a que a alguno de ellos no le gusta decir «no». Por otro lado, también puede deberse a que no conoces lo suficiente algunas áreas de trabajo, por lo que no puedes valorar la carga real de trabajo y acabas exigiendo demasiado de una sola vez. Sea cual sea la razón de la sobrecarga, como responsable es importante detectar las señales a tiempo y hablar de ello.
Para evitar que se produzca una sobrecarga desde el principio, puede ser útil un sistema de gestión de tareas, proyectos o carteras que permita priorizar los proyectos o las tareas y utilizar los recursos de forma eficiente. Si al principio aún te falta la experiencia necesaria en cada área de trabajo, también ayuda pedir a los miembros del equipo que calculen cuánto tiempo necesitan para completar cada tarea.

8. Evite conversaciones difíciles y mala resolución de conflictos

Los nuevos directivos suelen rehuir las conversaciones difíciles, lo que puede dar lugar a problemas sin resolver y tensiones en el equipo. Ya se trate de dinámicas problemáticas en el equipo, de problemas de rendimiento o de conflictos, si estas dificultades no se abordan y resuelven, podrían agravarse en el futuro. Por eso es importante que los nuevos líderes se armen de valor para abordar estos temas abiertamente, aunque resulte incómodo.
Especialmente en el caso de los problemas de rendimiento, conviene incluir datos concretos en la conversación para contribuir a una solución positiva. Así que, por ejemplo, usa un software que te proporcione ese tipo de datos.

9. Descuidar un mayor desarrollo

Tanto el desarrollo de tu equipo como tu propio crecimiento personal deberían ser una prioridad para cualquier directivo, para poder seguir teniendo éxito en el futuro y, sobre todo, ser capaz de adaptarse. Pero ambas cosas no solo cuestan dinero, sino sobre todo tiempo, algo de lo que precisamente un nuevo directivo, que quiere demostrar su valía, no dispone en abundancia. Por eso es importante tener siempre presente el desarrollo continuo, por ejemplo, a través de las lecciones aprendidas o las retrospectivas de sprint en los proyectos. Pero también hay que tener en cuenta los cursos de formación más extensos, por ejemplo, planificándolos desde el principio en la estrategia e incluyéndolos como un objetivo de desarrollo medible en el cuadro de mando integral.

10. Céntrese en el éxito a corto plazo

El último error que vemos muy a menudo es centrarse en los éxitos a corto plazo. Los jóvenes directivos tienen que demostrar primero que están a la altura del puesto y, por eso, suelen intentar conseguir éxitos rápidos. Por ejemplo, un aumento de las ventas en poco tiempo o un proyecto que se termine muy rápido. Aunque son logros estupendos, es importante tener en cuenta también cómo asegurar el éxito a largo plazo. Por ejemplo, un aumento a corto plazo en las cifras de ventas puede deberse a una campaña que, a la larga, resulte más perjudicial que beneficiosa para la empresa. O puede que la rápida finalización de un proyecto no se pueda repetir porque el equipo estuvo totalmente sobrecargado durante su ejecución. Por muy importantes que sean los éxitos a corto plazo, te recomendamos una buena planificación estratégica con un cuadro de mando integral y una gestión estratégica de la cartera para tener una perspectiva a largo plazo y un éxito duradero.

Conclusión

Asumir un puesto de liderazgo conlleva muchos retos, pero con las estrategias y herramientas adecuadas, los nuevos líderes pueden evitar los errores más comunes y dirigir a su equipo con éxito. Al comunicar una visión clara, delegar de forma eficaz, establecer expectativas realistas, aprender de los comentarios y los errores, y dar prioridad al desarrollo tanto de tu equipo como al tuyo propio, sentas las bases para un liderazgo duradero y exitoso. Además, si te mantienes auténtico, fomentas una comunicación abierta e intentas entender las necesidades de tu equipo, tendrás por delante una carrera exitosa como directivo.

myPARM CorporateNavigator ofrece un amplio abanico de funciones que ayudan a los nuevos directivos a superar estos retos. Con su cuadro de mando integral, la gestión estratégica de carteras, la gestión de riesgos y oportunidades, y las herramientas integradas de comunicación y gestión de tareas, myPARM CorporateNavigator te ayuda a tomar decisiones bien fundamentadas, establecer objetivos claros y garantizar el éxito de tu equipo. Aprovecha esta solución integral para reforzar tus habilidades de liderazgo y desarrollar estratégicamente tu empresa.

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